La Autoeficacia

La autoeficacia es la estimación de una persona de su capacidad para rendir en una tarea específica. Tiene dos características:

  1. Es un juicio o síntesis comprensiva. Las personas procesan, ponderan e integran diversas fuentes de información sobre sus capacidades.
  2. Es un constructo dinámico. La autoeficacia representa la influencia acumulada de la información y las experiencias previas. Las creencias de autoeficacia actuales dependen de los resultados de las acciones pasadas (y de su interpretación), y, a su vez, influyen en el comportamiento futuro.

Los individuos con autoeficacia elevada visualizan escenarios de éxito y los que tienen autoeficacia baja minan su rendimiento al resaltar lo que podría ir mal. El sentimiento de autoeficacia es un fuerte indicador del rendimiento.
La autoeficacia influye en la interpretación de la retroalimentación y en las reacciones afectivas que el individuo tiene sobre la tarea que realiza, aspectos que inciden en el rendimiento posterior.
Existe una correlación positiva entre la autoeficacia y la percepción de las novedades como oportunidades, en lugar de como amenazas, aun a pesar de los reveses y desánimos iniciales.
Cuanto mayor es la autoeficacia de una persona, más altas son las metas que se fija y mayor su perseverancia en alcanzarlas.
La orientación y la formación contribuyen a la autoeficacia, son determinantes en el rendimiento en el trabajo, en el aprovechamiento del cambio, en el nivel de las metas que se fijan las personas y en su perseverancia.

Relaciones y consecuencias de la orientación, la formación y la autoeficacia.

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