Orientación y Productividad

Entre los empleados recientes se producen más abandonos que entre los que ya llevan algún tiempo en la empresa y esto se debe a que su autoeficacia es menor que la de los trabajadores que llevan algún tiempo realizando su trabajo.

Se añade el problema de una disonancia cognoscitiva, que es la diferencia existente entre lo que el empleado esperaba encontrar y lo que realmente se encuentra. Para que esa disonancia sea mínima conviene que la persona conozca las características del puesto de trabajo en que va a ser ubicada, antes de la firma del contrato. La disonancia también puede ser provocada por las relaciones con los compañeros o superiores, o por desacuerdo con los niveles o sistemas de control.

El proceso de socialización comienza cuando llega el nuevo empleado. La socialización es el proceso mediante el cual las personas comienzan a comprender y aceptar los valores, normas y creencias que tienen las otras personas de la empresa. Este proceso ayuda a cubrir sus necesidades de trabajadores productivos y que queden cubiertas las necesidades de esos trabajadores.
Si la DRRHH consigue que los trabajadores cubran sus objetivos personales, éstos se encontrarán más satisfechos, lo que redundará en beneficio de la empresa que tendrá unos costes de renovación de personal más bajos.
La renovación es el proceso por el cual un empleado abandona y es sustituido por otro. La renovación es cara debido a los gastos de reclutamiento y selección, creación de un historial, nóminas, formación, etc.
El coste de renovación es bajo en el caso de un trabajador de poca cualificación y es grande en el caso de un directivo. El coste se eleva a medida que el trabajador que hay que renovar se encuentra más integrado en la organización e identificado con su cultura.

Un método para reducir las posibilidades de abandono de un nuevo empleado es el programa de orientación, que le familiariza con el papel que ha de desempeñar, con la organización, con sus políticas y con los otros empleados. El nuevo empleado realiza un programa de orientación, del que son responsables el Departamento de RRHH y aquel superior con el que el nuevo contratado ha de trabajar:

  • El Departamento de RRHH le entrega una copia del manual del empleado en el que se le explican sus derechos y la política de la empresa sobre cuestiones como vacaciones, absentismo y períodos de descanso. Si no existe tal manual se le ha de explicar verbalmente.
  • Su superior inmediato ha de presentar al nuevo empleado a sus compañeros, explicarle las actividades del departamento y señalarle el papel que representa su trabajo en tales actividades.

El objetivo del programa de orientación es evitar el sentimiento de soledad y aislamiento que es habitual los primeros días y que puede dar lugar a frustración, actitudes negativas y bajo rendimiento. Un buen programa de orientación aumenta la posibilidad de que la formación del empleado sea eficaz y le ayuda a ser productivo más rápidamente, socializándole y mejorando su autoeficacia.

La mayor duración de un programa de orientación tiene dos efectos:

  1. Una reducción del abandono. Se eleva el porcentaje de trabajadores que permanecen en la empresa durante el primer año. La satisfacción con posterioridad a ese primer año depende de otras cuestiones.
  2. Una aceleración en el aprendizaje. Los que reciben un programa de orientación más prolongado aprenden su trabajo más rápidamente, y alcanzan antes niveles de productividad aceptables.

Los dos efectos se encuentran relacionados entre sí, porque es más probable que se queden en la organización quienes realizan pronto mejor su trabajo.
Los programas de orientación aceleran la socialización. La socialización es el proceso en el que van confluyendo la cultura de la organización y la personalidad individual. Los nuevos empleados tienen gran deseo de ser aceptados y tienden más fácilmente a internalizar cómo se hacen las cosas en la organización y a hacerlas de ese modo.
La formación también contribuye a la socialización, al hacer que el empleado aprenda y lleve a cabo el comportamiento deseado.
El nuevo empleado tiene una serie de aptitudes, a las que añadiendo las dosis necesarias de orientación y formación, le hará afrontar las necesidades de su puesto de trabajo.

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