Conclusión

La utilización de las nuevas tecnologías en el mundo sigue creciendo y es necesario seguir invirtiendo en ellas, puesto que es uno de los motores de la economía mundial.
En este sentido, es necesario llevar a cabo un doble proceso de adaptación: por una parte la adaptación de las nuevas tecnologías a la Administración y, por otra, una adaptación de la Administración a las nuevas tecnologías. De esta forma se crea un nuevo escenario en el que se armoniza adecuadamente la Administración con la tecnología, permitiendo ofrecer mejores servicios que aumenten la satisfacción de los ciudadanos. Aunque el planteamiento desde la Administración debe ser de mejora del servicio y de la calidad de vida de los ciudadanos, debido a elementos inherentes a su estructura, la Administración tiene dificultades a la hora de adaptar su comportamiento a las demandas de su entorno. Es decir, es poco propensa al cambio o, al menos, lo realiza con mayor lentitud que en el Sector Privado.
Los ministerios donde se gasta más en tecnología y donde existen Direcciones Generales de Informática como los de Hacienda y Trabajo son percibidos por los ciudadanos como los más eficaces y que ofrecen un mejor servicio.

Compartir

No hay comentarios:

Publicar un comentario